CONFÍA

Resumen: Exposición de la manera en que Nuestro Señr Jesucristo anima a confiar en Ël en cuatro circunstancias diferentes: Ante el pecado, Ante la enfermedad, en los mementos de peligro y ante la lucha contra el mundo hostil

En  el  evangelio según San Juan en el Capítulo 16, versículo 33, leemos estas palabras de Jesús: Juan 16:33 (RVR) Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.

Confiar, tomar ánimo,  es  una invitación  y  a la vez es un mandato de Nuestro Señor Jesucristo, y es para los hombres,  para que confíen en él y cobren ánimo. No  hay  otro   que  sea  tan  enteramente digno de toda nuestra confianza como Cristo,  pues  Él es todo lo que  dice  ser  y Él puede cumplir todo lo que dice y todo lo que él promete. Esta es la experiencia de los que han aprendido a poner su  confianza  en  Cristo.  El tener fe en Cristo es el principio de toda bendición para el alma.

Me permito llamar su atención a cuatro ocasiones en el ministerio del Señor Jesús. Cuando Él hizo la invitación a animarnos a confiar, a personas azotadas por el pecado, el sufrimiento, o el temor.

La primera se relata en el capitolio 9 del evangelio según San Mateo versículo 2 (RVR) Y sucedió que le trajeron un paralítico, tendido sobre una cama; y al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Ten ánimo, hijo; tus pecados te son perdonados.

I.- LA PALABRA DE PERDÓN.

El caso aquí era el de un hombre paralítico que se encontraba en un estado lastimoso, sin poder moverse ni ayudarse en forma alguna. Cuatro buenos amigos le habían traído a los pies de Jesús, con la esperanza de encontrar para él algún alivio. Pero cuál fue su sorpresa cuando Jesús aparentemente pasando por alto su gran necesidad física, dijo al enfermo: Ten ánimo, hijo; tus pecados te son perdonados Este procedimiento de Jesús nos señala una gran verdad

1.- Que el perdón de su pecado es la mayor necesidad del hombre

La cuestión de nuestro pecado es la primera que debe arreglarse. Los hombres en la actualidad están dispuestos a hacer cualquier gasto o cualquier esfuerzo por obtener la salud del cuerpo; pero dejan a un lado lo que es más importante, la salud del alma. La obra de perdonar pecado es prerrogativa de Dios solamente, y al hacerlo Jesús, no una, sino muchas veces durante su ministerio, da una prueba patente que Él es Dios.

2.- El Señor está pronto para perdonar.

Sin que el hombre paralítico exteriorizara su deseo del perdón, pues quizá no tenía voz para hacerlo, el Señor lo consoló con las palabras: Ten ánimo, hijo; tus pecados te son No hay conocimiento comparable al de saber que nuestros pecados son perdonados. El profeta Isaías dice: Isaías 55:7 (RVR) Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar.

3.- El Señor nos perdona para que andemos en novedad de vida.

Nos salva de nuestros pecados para que podamos vivir para Dios y testificar en nuestras vidas santas de Su poder salvador. Para probar que él tenía en verdad el poder para perdonar los pecados, Jesús hizo un milagro en el cuerpo del paralítico. Le dijo: Mateo 9:1 (RVR)6 Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados (dice entonces al paralítico): Levántate, toma tu cama, y vete a tu casa. 7 Entonces él se levantó y se fue a su casa. Y el hombre resulto sano y se levantó de su lecho en el mismo instante. Habiendo recibido primero el perdón de sus pecados, y entonces, la salud del cuerpo.

La segunda ocasión donde encontramos la esta expresión de animo y confianza la encontramos en el mismo capitulo en el versículo 22 Mateo 9:22 (RVR) Pero Jesús, volviéndose y mirándola, dijo: Ten ánimo, hija; tu fe te ha salvado. Y la mujer fue salva desde aquella hora. aquí tenemos:

II.- LA PALABRA DE PIEDAD

Jesús vino a un mundo lleno de sufrimiento y miseria. Siempre sentía compasión por todos los necesitados que buscaban su ayuda.

La mujer en este relato bíblico había sufrido de un flujo de sangre durante unos doce años. Había gastado todo lo que tenia sin haber encontrado su alivio a su mal. No solamente sufría en su cuerpo, sino su enfermedad la hacia inmunda, según la ley, y por lo tanto ella había sido privada de asistir a los servicios religiosos del templo durante ese largo tiempo.

Cuando ella oyó que Jesús andaba por allí, se despertó en su corazón la esperanza de poderse aliviar con solo tocar el borde de Su vestido. En vista del carácter delicado de su enfermedad, que su modestia no le permitía divulgar públicamente; ella procuraba arreglar todo en una forma privada. Se acercó por detrás, escondida entre la multitud, y sigilosamente le tocó. En el instante ella sintió una nueva vida en su ser. Todas sus esperanzas se habían cumplido. Se sintió como nueva criatura.

Marcos dice que cuando Jesús percibió que virtud había salido de Él, preguntó: "¿Quién me tocó? No era que El no supiera; pero si deseaba que la mujer confesara la misericordia que ella había recibido. La confesión de lo que es Cristo y de lo que Él ha hecho por nosotros, es saludable para el alma. La mujer, dudosa de lo que Jesús quería decir con su pregunta, vino "temiendo y temblando, le dijo toda la verdad". Y Jesús, lleno de compasión, disipó luego todas sus dudas y temores, cuando le dijo: Mateo 9:22 (RVR) Pero Jesús, volviéndose y mirándola, dijo: Ten ánimo, hija; tu fe te ha salvado. Y la mujer fue salva desde aquella hora. Las dos verdades sobresalientes en esta historia son estas:

1.- Que hay virtud solamente en Jesús.

Esto fue el gran testimonio del gran apóstol Pedro ante el concilio de los judíos cuando dijo en: Hechos 4:12 (RVR) Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.

2.- La salvación se recibe solo por la fe.

Mateo 9:22 (RVR) Pero Jesús, volviéndose y mirándola, dijo: Ten ánimo, hija; tu fe te ha salvado. Y la mujer fue salva desde aquella hora. No es simplemente una fe la que salva, sino la fe en Jesucristo, pues solo Él tiene poder salvador. Todo depende del Objeto en quien depositamos nuestra fe. ¿Ha oído usted las palabras de Jesús a su propio corazón: : Ten ánimo, hija tu fe te ha salvado?

III.- LA PALABRA DE PAZ.

Se dirigió a los discípulos en la barca en las altas horas de la noche. Ellos habían luchado muchas horas con una fuerte tempestad en el pequeño pero tormentoso mar de Galilea. Ya estaban cansados y desconsolados. En su perturbación se preguntaban entre sí, "¿Donde está Jesús?"

En verdad Él había estado en el monte orando. El evangelista San Marcos dice: Marcos 6:48 (RVR)48 Y viéndoles remar con gran fatiga, porque el viento les era contrario, cerca de la cuarta vigilia de la noche vino a ellos andando sobre el mar, y quería adelantárseles, y dejó de orar y vino a ellos a la cuarta vigilia de la noche, andando sobre las aguas. El Señor tiene muchas maneras de venir a nosotros cuando necesitamos Su ayuda. Cuando los discípulos creían estar viendo un espíritu caminando sobre las aguas. Les sobrecogió un gran temor. Pero en esto les llamó Jesús, en una voz que se oía sobre todo el ruido de la tempestad: Mateo 14:27 (RVR) Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis! Confiad, yo soy; no tengas miedo.

Notemos tres cosas en esta interesante historia.

1.- Que los discípulos estaban cumpliendo la voluntad del Señor
      cuando cruzaron el mar de Galilea.

Mateo 14:22 (RVR) enseguida Jesús hizo a sus discípulos entrar en la barca e ir delante de él a la otra ribera, entre tanto que él despedía a la multitud. El mismo les había mandado que pasasen del otro lado. No nos debe sorprender cuando en el cumplimiento de nuestro deber, indicado por el Señor Jesucristo, nos encontremos con tempestades. Las dificultades en nuestro camino no indican que El se haya olvidado de nosotros o que nos haya abandonado.

2.- Que Jesús estaba en el monte orando por ellos, sin duda, y que a
      la vez tenia  sus ojos puestos sobre ellos para no dejarles perecer
      en la tempestad.

El Cristo glorificado está ahora en las alturas, a la diestra de Padre, y se ocupa en interceder por nosotros que luchamos aquí con las olas de este mundo. Este pensamiento consuela al siervo de Dios en las horas mas negras y las tareas más difíciles.

3.-  Que cuando más le necesitamos, el Señor está presente.

Cuando los discípulos estaban cansados, hasta ya no poder luchar más, y desconsolados, Jesús llegó a ellos. Y nosotros

también podemos confiar y animarnos en Su promesa, aún cuando no le veamos con los ojos físicos: Mateo 28:20 (RVR) enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.

La cuarta y última vez que encontramos la exhortación a animarnos y a confiar es en el versículo 33 del capítulo 16 del Evangelio según San Juan 16:33 (RVR) Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.

Aquí tenemos:

VI.- LA PALABRA DE PODER.

Con las palabras del texto citado, Jesús termina su discurso privado a sus discípulos, discurso que ocupa los capítulos 14,15 y 16 del Evangelio de Juan. Esta plática intima de Jesús, les está advirtiendo de muchas cosas necesarias, y entre ellas de la enemistad del mundo. El mundo le había rechazado a Él, y así también seria su actitud hacia ellos. Juan 16:33 (RVR) Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo. ¿Cuándo? ¿Dónde? Venció sus trampas y tentaciones durante su vida aquí, pero ganó su triunfo supremo en Su muerte en la cruz del Calvario. Como el Señor, así el discípulo: En Cristo triunfaremos 1ª Juan 5:4 (RVR) Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe. 5 ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios? 

CONCLUSIÓN:

En cualquiera que sean las circunstancia o necesidades de la vida, el Señor Jesús está cerca, para infundirnos confianza, animo. Él promete perdón al pecador arrepentido; muestra piedad al que sufre y es azotado; Ofrece paz al creyente atribulado; y poder al siervo aborrecido y abnegado.

(RVR) = Téxto Bíblico tomado de la versión Reina Valera, revisada en el año 1960

   

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